El
ocaso permanente
Sublime, sarcástico y ataviado con aromas del
pasado
un rumor se aventura
a desnudar mi mirada.
Un rubor me maldice la mano derecha y desecha
a los filósofos
alemanes del siglo veinte.
Que caliente habrá sido mirar atrás de la luna.
Relampaguear debajo de la cama de Marilyn
o
simplemente ¡ay¡ contornear mis deseos
en mi cartera.
Detrás
del sabor esta mi dolor
Detrás
de mi ansia esta mi silla
Detrás
de mi ardor esta mi camello
Detrás
del escritorio esta un río ardiente
¿A
quien le importa?
Mañana
saldrá el sol cueste lo que cueste.